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Contradicciones ideológicas sobre un gran hombre al que otros consideran un gran hijo de puta
Noticia publicada a
las 02:09 am 05/08/25
Por: Mario Alberto Mejía.
Un señor de origen judío de setentaiún años de edad, con padecimientos de leucemia, amigo de Enrique Krauze y de Felipe Calderón, compadre de Genaro García Luna, gran padre, gran esposo, gran abuelo, ufff, es visto hoy —ayer, antier— como el orquestador de una infamia que tuvo a Israel Vallarta y Florance Cassez como víctimas de una trama por la que ambos pasaron años en la cárcel: más Vallarta que Cassez,
a quien el presidente de la república francesa —Sarkozy— tuvo que venir a rescatar de las cloacas mexicanas hace algunos años, pese al enojo —y visible malestar— del presidente Calderón, quien hoy no ha dicho ni pío sobre el caso que tiene divididos a los mexicanos, y que es el de la liberación inmediata, después de casi veinte años, de Israel Vallarta: acusado de secuestro, pero sin sentencia alguna, cosa que viene a confirmar que la justicia en México es como ese señor de setentaiún años a quienes muchos consideran el mejor de los hombres posibles y a quienes otros muchos ven en él la figura encarnada de Satanás, Luzbel, Mefistófeles, la Bestia, uffff, tantos y tantos sobrenombres que terminan por difuminar su nombre propio: Eduardo Margolis, más que amigo del historiador Enrique Krauze —hijo de Moisés y Helen, descendiente del patriarca Abraham y de las doce tribus de Jacob— y casi hermano de García Luna, quien verá pasar la luna durante treinta y ocho años desde su celda en ADX Florence, en Colorado, misma prisión donde está el Chapo Guzmán, quien sólo muerto podrá salir de ahí, y quien ya no tiene los dulces senos de Emma Coronel, su esposa, como suaves almohadas para evitar ese agudísimo dolor que le atraviesa la columna, el cuello y la cabeza desde que fue enviado a la terrible cárcel en la que comparte espacio con su socio García Luna, gran amigo y compadre del señor de origen judío de setentaiún años de edad, con padecimientos de leucemia, que responde al nombre de Eduardo y al apellido de Margolis, y quien es visto por su vasta descendencia como un gran padre, un gran esposo, un gran abuelo, ufff, aunque una buena parte de los mexicanos opina sencillamente lo contrario, y más: que es Satanás, Luzbel, Mefistófeles, la Bestia, el mismísimo diablo en persona…