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Olga: la salida de emergencia se llama Tehuacán
Noticia publicada a
las 02:50 am 14/10/26
Por: Fernando Maldonado.
A veces, la manera de renovar una dirigencia es permitir que quien la ocupa confunda la puerta de salida con una alfombra roja.
Esa es una lectura del momento de Olga Romero Garci Crespo en Morena Puebla. Su aspiración por Tehuacán podría ser más útil para resolver el relevo de la presidencia estatal que para acercarla a la presidencia municipal.
Tiene su ironía: que el proyecto más ambicioso de una dirigente resulte especialmente conveniente para quienes podrían sustituirla.
El cierre de registros coloca a Olga ante una decisión que ya no puede administrar únicamente con declaraciones. Si participa, tendrá que asumir las condiciones del proceso y separarse de la dirigencia. Si permanece, deberá explicar qué pasó con su aspiración.
La temporada de hacerse la interesante también tiene fecha de vencimiento.
Su eventual salida ofrece una solución cómoda. Nadie tendría que destituirla ni explicar públicamente por qué conviene un relevo. Bastaría con agradecerle los servicios y desearle éxito.
Ella podría presentar la despedida como un paso adelante. Los demás podrían empezar a discutir la sucesión. Hasta los aplausos servirían para ambas cosas.
El riesgo para Olga es interpretar esa despedida como una promesa. Porque una cosa es que le faciliten la salida y otra que estén dispuestos a entregarle el siguiente cargo. En política abundan los abrazos que no incluyen compromiso.
Y el comunicado de agradecimiento, por emotivo que resulte, no trae una alcaldía engrapada. Bajo esa lectura, la aspiración municipal cumpliría una función especialmente práctica: permitir que Olga abandone la presidencia estatal sin que nadie tenga que asumir el costo de haberla orillado a hacerlo.
No hay elementos públicos suficientes para afirmar que exista un acuerdo para desplazarla. Pero la conveniencia es clara: su participación permitiría procesar el relevo mediante una decisión que ella misma tendría que anunciar y defender.
Una salida por voluntad propia, aunque las alternativas resultaran cada vez menos cómodas. El calendario haría lo que una discusión interna podría complicar.
Aquí aparece una pregunta que Olga tendría que responder antes de solicitar un ascenso: ¿qué resultados de su conducción partidista considera suficientes para pedir ahora la confianza de Tehuacán?
Resultados. No cargos ocupados, fotografías acumuladas ni discursos sobre la unidad. Presidir un partido acredita que se ocupó una oficina. La capacidad para gobernar necesita una explicación bastante más exigente.
¿Qué conflictos ayudó a resolver? ¿Qué organización deja? ¿Qué condiciones de competencia construyó para quienes no forman parte de su proyecto? ¿Con qué balance pretende convencer a un municipio de que necesita su liderazgo?
No basta con cambiar el destino de la aspiración y conservar intacta la exigencia de reconocimiento.
Si Olga quiere convertir su paso por Morena en carta de presentación, tendrá que aceptar que también funcione como expediente de evaluación.
La aspiración a gobernar Tehuacán no debería servirle para saltarse la rendición de cuentas sobre el encargo anterior. Tendría que explicar qué hizo con la responsabilidad que tuvo. Después, por qué merece una mayor.
La lógica del ascenso automático será muy cómoda para quien lo solicita; para los ciudadanos resulta un pésimo criterio de contratación.