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La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
La conocí… Una sonrisa fría y lineal…
Noticia publicada a
las 02:23 am 08/10/26
Por: Rogelio Martínez Huerta.
Eran las 13: 25, llegamos al restaurant La Granja, don Zeferino Romero Román, reía y bromeaba con el Maestro Ernesto Méndez Alvarado, atrás, su hijo Jesús y un artista del Sax conversaban, después Eucario Márquez Gómez y el que esto escribe.
Claudia se sentó, su rostro sombrío se veía con un alto nivel de aburrimiento,
creo la gente no le agradaba; pero lo demás se fue en comer, tomar refrescos y hablar de muchas cosas distantes de la política de izquierda.
Ella, funcionaba como delegada de política en los municipios de Ciudad Serdán, Ajalpan de Cabrera y Tehuacán de Garci-Crespo. La reunión se había desarrollado en la casa de Nico Aranda en donde estaba la oficina del PRD. Se mencionó varias veces el nombre de López Obrador, pero lo demás fue elementalmente gélido, no había entusiasmo, ni patriotero, ni politiquero; todo fue distante, sombrío y fantasmal. Empero, ella era la delegada.
Llegaron las viandas (¡) Eucario a los 37 minutos le dirigió la palabra a la Sheinbaum y le comentó que yo era un fiel “seguidor” de AMLO, por respuesta su boca lineal desdibujó una sonrisa inclinada. Pero no, de ahí no pasó y al terminar los postres (Una gelatinota) nos levantamos; mientras el anfitrión que fue don Zeferino Romero Román, liquidaba la cuenta.
A sugerencia de Eucario no tomamos dos fotos, una de lado y una de frente que no encuentro, pero vale la pena. Porque como quiera que sea, cada vez que pongo una foto de la presidenta, no falta un crítico, una burla o de plano un insulto. Esta foto, tiene atrás la torres de la iglesia de la
Concepción y Cueva que nunca será catedral, porque le faltan dos naves.
Sheinbaum se despidió, torció maravillosamente otra sonrisa y caminó con vertical displicencia rumbo a un Tsuru en donde su chofer la esperaba con rostro de pescado prisionero en una red de huachicol.
Nosotros nos despedimos, martillamos varios clavos a nuestra amistad fraterna y como consuetudinarios viandantes, partimos con rumbo de las tierras de nunca jamás. Nuestra cita con la historia se terminó, guardamos pedacitos de recuerdo y muy adentro de la bolsa de nylon negro la imagen de una política que nunca habló de tal menester, solo exhibió una fría sonrisa cuatro veces y se retiró con rumbo de su propia historia. Es cuanto…