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AMLO: Slim y la desmemoria poblana
Noticia publicada a
las 02:56 am 06/10/26
Por: Valentín Varillas.
Andrés Manuel López Obrador jura que fue el presidente de los pobres, el de la austeridad republicana y el que presumía tener apenas 200 pesos en la cartera.
Pero también fue el presidente con el que Carlos Slim hizo millonarios negocios.
Los números no dejan lugar a dudas.
Forbes estimaba la fortuna del empresario en 67 mil millones de dólares en 2018. Para 2024 había llegado a 102 mil millones.
Creció más de 52 por ciento durante el primer sexenio de la Cuarta Transformación.
Nada mal.
Además, sus empresas obtuvieron 2 mil 546 contratos por casi 62 mil millones de pesos durante el gobierno de AMLO.
Pero la muy rentable relación venía ya de mucho antes.
Cuando Andrés Manuel gobernaba la Ciudad de México, Slim fue pieza fundamental en el rescate del Centro Histórico.
En 2001 anunció una inversión de mil millones de pesos; entre 2001 y 2003 la inversión privada en la zona alcanzó los 5 mil millones y para 2004 sus empresas del habían adquirido 63 inmuebles.
López Obrador entendió algo elemental: recuperar una zona deteriorada requiere inversión, capital privado y actividad económica.
Por eso resulta difícil entender que en Puebla, algunos personajes que ocuparon o siguen ocupando cargos públicos de alto nivel, que durante años defendieron prácticamente todo lo que hizo el expresidente y que todavía presumen su cercanía con él, hoy cuestionen que Grupo Carso pretenda invertir 4 mil millones de pesos en el Centro Histórico.
La contradicción es monumental.
Se trata del mismo empresario.
El dinero hoy cumplirá la misma función que cuando el líder moral de la llamada 4T llevaba las riendas de la capital del país.
Tal vez el problema no está en la inversión en sí, sino en la coyuntura política en la que se da.
O quizás, bajo su propia lógica, AMLO no era tan bueno gobernando.
Igual y se equivocó terriblemente en su programa de rescate del primer cuadro de la CDMX y terminó siendo en los hechos un vulgar clasista “gentrificador”.
También es evidente que, con estas cifras e historias, jamás tuvo la más mínima intención de separar el poder económico del poder político.
Ni de chiste.
Al contrario.
Lo verdaderamente difícil será encontrar algún servidor público poblano que tenga los arrestos suficientes como para reprocharle todo esto.