Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
¿Qué es el algoritmo?
Noticia publicada a
las 02:10 am 16/08/26
Por: Fabián García Cifuentes.
El algoritmo es un término medieval que debe su nombre a Al- Khuarizmi, científico persa considerado como el abuelo de la informática y que vivió entre los años 780 y 850 D.C., durante el periodo conocido como la edad de oro islámica.
La innovación de Muhamad Ibn Musa Al- Khwarizmi consistió en crear un método de cálculo que contempla los puntos decimales para las cuatro operaciones básicas: suma, resta, multiplicación, y división.
El método algorítmico está definido por la Real Academia Española (RAE) como una secuencia ordenada y finita de operaciones que permite hallar la solución a un problema. Pero el algoritmo de nuestros días tiene muy poco que ver con el de las personas del siglo 7, pues si el propósito original era simplificar operaciones matemáticas complejas, el de ahora hace complejas las dinámicas sociales comunes.
Por ejemplo, si utilizamos los navegadores o las redes sociales para comprar un coche, el algoritmo lo registrará y en adelante maximizará las ofertas de coches en venta. Eventualmente, esta búsqueda se vincula a las otras búsquedas e interacciones que tuvimos en el pasado fomentando un ecosistema donde somos predecibles por los ecos de nuestro historial.
Día a día, navegamos en el mar de un sistema que se alimenta de nuestras necesidades, y de nuestros impulsos bajo la premisa – errónea – de que tenemos el control sobre el tipo de información que consumimos. Las herramientas de la inteligencia artificial y las redes sociales tienen como piedra angular al algoritmo. El algoritmo ha sido a la era del internet lo que el fuego a la humanidad.
El problema es que en un modelo de negocio donde el producto es nuestra atención, las empresas tecnológicas hacen del algoritmo una carnada que nos engancha con basura. Participamos en un modelo de negocio mutamos de consumidores a consumidos.
Diariamente estamos a un clic de la pornografía, del último chisme de la farándula o de la información disfrazada de periodismo con ilustraciones de cuerpos desmembrados o profundamente dañados ¿Somos tan responsables de consumir esa información como el que la distribuye? La respuesta es sí, pero ¿Y quién obliga a los patriarcas tecnológicos a reformar el ecosistema que crearon?
Porque el internet es el lugar donde coexisten las enciclopedias con los oráculos. Donde el pasado y el futuro llenan espacios de ociosidad en los que se nos va la vida escroleando.
El algoritmo que nació como una herramienta para procesar información, terminó convirtiéndose en un espejo que no necesariamente refleja lo mejor de nosotros, al grado que el Papa León XIV ya plantea el desarme de la inteligencia artificial, al mismo nivel que hace años se pedía el desarme de la energía nuclear.
Y para una sociedad que disfraza el hedonismo de valores o sabiduría, el algoritmo es una brújula sin puntos cardinales. Porque como lo advertía Octavio Paz, el hedonismo de la sociedad occidental no es una verdadera búsqueda de sabiduría o placer libre, sino «la otra cara de su desesperación». El consumo masivo y el culto al goce superficial fungen como anestesias frente al vacío espiritual y el nihilismo de la modernidad.
Resta preguntarnos ¿Quiénes somos nosotros frente al algoritmo?