Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
Revivió
Noticia publicada a
las 04:31 am 15/08/26
Por: Manuel López San Martín.
No apareció para condenar los ataques sistemáticos desde el poder contra periodistas; tampoco para colocarse del lado de las víctimas de la violencia.
Omisa ante los abusos de poder; callada ante la violencia; pasmada ante el desmantelamiento de Instituciones; revivió la CNDH de Rosario Piedra Ibarra.
No apareció para condenar los ataques sistemáticos desde el poder contra periodistas; tampoco para colocarse del lado de las víctimas de la violencia; mucho menos para acompañar a las madres buscadoras. Despertó de la larga siesta para condenar las expresiones de las diputadas de Morena en Puebla, Nayeli Salvatori y Grace Palomares. Qué bueno que se pronuncia. Qué mal que en temas de trascendencia siga ausente.
Piedra Ibarra nada dijo de las masacres ocurridas durante el sexenio de López Obrador, ni sobre los reclamos de miles de padres de niños con cáncer por falta de medicamentos. Ni una palabra sobre los asesinatos de migrantes y las condiciones indignas en que son tratados, ni tampoco sobre el desabasto de medicinas.
¿De qué sirve una Comisión que no solo no está cerca de las víctimas, sino que les da la espalda? ¿A quién sirve, sino al poder, al que vive supeditada? ¿A quién le resulta útil una presidenta de la CNDH que llegó sin legitimidad y no trabajó para construirla, sino para confirmarse ilegítima?
Piedra Ibarra fue impuesta, no reunió la mayoría calificada en el Senado y hubo trampa en su votación. Todos fuimos testigos del quórum y del número de votos que obtuvo (76, de 116 senadores que votaron), pero aun así ella tomó la decisión de ocupar la posición.
En el correr de los años en el cargo dejó en claro a quién respondió, y no, no fue a las víctimas. Si su designación fue vergonzosa, su actuar no lo es menos.
Piedra Ibarra ya estaba marcada, y su camino a la CNDH manchado. En el cargo debía mostrar la legitimidad que se extravió en el proceso, pero lejos de hacerlo ha corroborado las dudas sobre su imposición. Con su inacción, confirma las sospechas que acompañaron su nombramiento: llegó para estar frente a una CNDH omisa, que calla frente a los abusos y no está del lado de las víctimas.
Al frente de la CNDH hay, desde hace casi cinco años, una estatua. Una piedra que no se inmuta. Y una roca que obstaculiza el camino de los derechos humanos.
Cuando Naciones Unidas dijo que la crisis de desapariciones en México podría constituir un crimen de lesa humanidad, la Comisión se puso del lado del gobierno, no de las víctimas. La Institución repudió a la ONU, en lugar de repudiar las desapariciones. El mundo al revés.
La inutilidad de la CNDH que encabeza es impúdica y ruin. Piedra Ibarra no tiene nada que hacer al frente de la Comisión.
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN