Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
Morena el fin de la tolerancia
Noticia publicada a
las 02:22 am 05/08/26
Por: Arturo Luna Silva.
Escándalos muy divertidos, pero de mala carpa -como el protagonizado por las “influencers” metidas a “diputadas” Nayeli Salvatori Bojalil y Graciela Palomares Ramírez– o frivolidades, abusos y derroches cometidos por no pocos presidentes municipales (véanse los casos Acatlán de Osorio y Chignahuapan), han empezado a formar un agujero negro en Morena,
tanto en aprobación de la marca como en intención de voto, y ya lo reflejan claramente las encuestas. Las payasadas de muchos de los militantes de este partido han dejado de ser eso, payasadas, para convertirse en algo más preocupante: un sello, una característica, una descripción y -peor- una asociación automática de los peores valores del ser humano con Morena, un partido que abrió la puerta a cualquiera, sin importar reputaciones ni trayectorias, únicamente votos, likes y dinero, y que sigue siendo víctima y victimario de sus propios siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y -especialmente- pereza. Casi no hay día en que un funcionario, legislador o aspirante de Morena a lo que sea acabe exhibido en su profunda ligereza y honda liviandad. Su jefe máximo se la pasó predicando una (falsa) austeridad y una (supuesta) moralidad que ellos y ellas se encargan de destruir en los hechos. Y eso ya tiene a la nueva dirigencia nacional de Morena con todos los focos rojos prendidos. Y es que el mexicano promedio sale todos los días a partirse la madre en el trabajo, mientras un grupo de privilegiados juega a hacer política y a administrar un país que se cae a pedazos y que no está para más chistes. Hasta antes de la llegada de Ariadna Montiel Reyes, había carta libre. Incluso las gracejadas de los peores bufones del partido se festejaban. Pero eso ya se acabó. La decisión es definitiva: Morena ya no puede ni debe permitirse seguir pagando el costo -político y electoral- de los errores y las insufribles veleidades de muchos de sus militantes, por más encumbrados que estos sean. Es simple: quitan votos y sin votos no se conserva ni gana el poder. Así que la tolerancia llegó a su fin. Y rodarán cabezas. Es incluso muy probable que Salvatori y Palomares sean expulsadas del partido, que lo capitalizará y presumirá dentro de un (muy urgente) esquema de limpia del partido. Será, además, un mensaje claro y contundente. Como diría Mario Marín: “Para que entiendan otros y otras”.