Claudia Guerrero Martinez
"ENTRE LO
UTOPICO Y LO VERDADERO"
Gilberto Nieto Aguilar
"LIBERTAD
Y EDUCACION"
Martin Quitano Martinez
"ENTRE
COLUMNAS"
Evaristo Morales Huertas
"VERACRUZ
EN LA MIRA"
Luis Hernandez Montalvo
"MAESTRO
Y ARTICULISTA"
Cesar Musalem Jop
"DESDE
LAS GALIAS"
Angeles Trigos
"AIDOS
Q DIKE"
La mujer es lo mas bello de la vida, cuidemos de ellas...
La idolatría de las izquierdas
Noticia publicada a
las 12:43 am 04/08/26
Por: Luis Farías Makey.
Antes del 68 ser de izquierda era trabajar desde la clandestinidad contra un modelo de desarrollo y un régimen explotadores y burgueses para instaurar por la lucha armada la dictadura del proletariado; después del 68 las izquierdas se vistieron de víctimas universales, capitalizando en monopolio todo descalabrado, encarcelado,
herido, asesinado u ofendido en el movimiento estudiantil, de uno y otro bando, y su lucha dejó de ser por el paraíso del proletariado en tanto eliminación de la lucha de clases, para convertirse en la captura del poder por la vía de la extorsión y el chantaje políticos, por el Pay Per View, es decir, el pago por evento de la lucha social, fuese marcha, plantón, toma de instalaciones, huelga, cierre de avenidas, destrucción de mobiliario urbano, elección y hasta crítica del gobierno.
A sus muertos en manos del Estado sumaron los propios de sus constantes limpias y luego de cuanto homicidio no resuelto encontrasen para inflar las cifras de su martirologio, faltando con ello a sus verdaderas víctimas y a las ajenas.
Se entiende que el hegemonismo del PRI haya monopolizado todos los análisis y críticas, y en menor grado para el PAN en tanto de derecha y primera oposición llegada al poder; pero no existe una objetiva y seria analítica despolitizada de las izquierdas mexicanas hecha fuera del paraguas de su “lucha social”. Aún hoy, con ocho años en el poder y miles de descalabros, corruptelas e ineptitudes fehacientes, se le sigue mentando sagrada, bienintencionada, sufrida, perseguida y victimizada; siempre sujeta a un “compló” universal, indefensa, vilipendiada, inocente.
Nuestra descomposición no parte de las izquierdas, es plural como todo lo político y nos viene de décadas atrás, pero en su análisis apriorísticamente se les coloca siempre en condición pasiva, sufriente y sacrificada. Condición que aún hoy en el poder siguen explotando.
Y hay una razón tan elemental como falsa de tan obvia: nadie en su sano juicio puede estar en contra de las causas sociales y de los sufridos luchadores sociales en contra del poder omnímodo y las injusticias de un modelo de desarrollo que ha exacerbado la desigualdad, deviniendo entonces en algo políticamente incorrecto hacerlo: si estás en contra de quien lucha por el bien de todos, es que deseas el mal y seguramente para conservar tus privilegios. ¿Les suena?
Pero si se analiza con prudencia el aserto, no hay nada que garantice que el luchador social, por más noble que sea su causa, pueda estar exceptuado siempre y en todos los casos del mal.