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El Dimitri, Perseguido como Criminal por la URSS simplemente por el hecho de ser Masón

Noticia publicada a las 01:42 am 31/07/26

Por: Redacción.

En la sombra de la URSS de Stalin, ser masón no era sólo una afiliación prohibida: era una sentencia de muerte silenciosa. Las logias habían sido declaradas enemigas del pueblo, sospechosas de conspirar contra el Estado, y cualquiera que guardara algún vínculo con ellas desaparecía sin dejar rastro. Allí vivía Dimitri,

un escritor de veintiocho años cuya pluma y pertenencia a una hermandad secreta lo convirtieron en un objetivo marcado.
Una madrugada de crudo invierno, agentes de la NKVD irrumpieron en su casa. No hubo juicio justo, ni pruebas claras: sólo la acusación de “actividades contrarrevolucionarias y vínculos con organizaciones clandestinas extranjeras”. Lo arrastraron junto a otros hermanos masones de las varias logias masónicas rusas hasta una plaza helada, lo colocaron frente a un pelotón de fusilamiento y le vendaron los ojos. Escuchó el chirrido de los cerrojos, la respiración tensa de los soldados, la orden tajante: “¡Preparen, apunten…!”. Y en ese instante final, cuando ya sentía el frío del cañón sobre su pecho, una voz rasgó el silencio: el indulto. Todo había sido una farsa planeada por Joseph Stalin para quebrar su voluntad y de los demás masones antes de condenarlo a cuatro años de trabajos forzados en los campos de Siberia.
De joven, Dimitri había abandonado sus estudios de ingeniería militar —la carrera que el régimen esperaba de él— para dedicarse a las letras y a las reuniones secretas con masones que ya no podían asistir a logias por el asedio de Stalin . Allí, a puerta cerrada y con el miedo siempre al acecho, leían textos prohibidos, debatían sobre dignidad y soñaban con una libertad que el estalinismo había borrado. En aquel entonces, pronunciar una palabra contraria a la doctrina o leer un libro no autorizado bastaba para desaparecer; ser masón duplicaba el peligro. El simulacro de ejecución le mostró de golpe lo frágil que es la vida cuando el poder decide disponer de ella a su antojo.
En el campo de Omsk, el infierno cotidiano no daba tregua: temperaturas que bajaban de los cuarenta grados bajo cero, raciones de pan apenas suficientes para mantenerse con vida, barracones atestados y llenos de enfermedades, castigos brutales por cualquier desviación. Dimitri el masón trabajaba hasta que sus manos sangraban, rodeado de hombres rotos: ladrones, presos políticos, condenados sin causa. Llevaba consigo a escondidas un pequeño LIBRO DE LA LEY, el único libro que no le habían quitado, y lo leía una y otra vez hasta aprender de memoria versículos especiales para él. Allí comprendió lo que ninguna ideología oficial podía explicar: el ser humano no es una fórmula ni una pieza de un plan estatal. Somos contradicción pura: capaces de la crueldad más despiadada y, al mismo tiempo, de un gesto de ternura que nadie esperaría. Mientras los teóricos del Kremlin afirmaban que la sociedad perfecta se construía con reglas y control, él descubría que en el alma humana hay rincones que ninguna ley puede alcanzar.
Cuando salió de allí, ya no era el mismo. Había bajado al fondo del abismo y decidió contarlo, aunque cada palabra suya pudiera ser la última. Escribió “Memorias del espacio muerto”, un relato descarnado de lo que ocurría tras los muros de los campos de concentración en Siberia los llamados Gulag. Las autoridades intentaron prohibirlo, quemar sus ejemplares y borrar su nombre, pero el texto pasó de mano en mano, escondido entre páginas de libros permitidos, como un secreto compartido por quienes aún no habían perdido la conciencia.
Luego llegó el libro “El hombre de la profundidad”, una obra que hizo pedazos la mentira del “progreso socialista inevitable”. Dimitri mostró que la razón no lo gobierna todo: a veces elegimos el dolor, la soledad o el error sólo para demostrar que somos dueños de nuestra voluntad. Para el régimen, esa idea era veneno: si el hombre no se deja moldear como una máquina, todo su sistema de control se derrumba. Más tarde escribió el Libro, “Crímenes sin Castigo”, ahí profundizó en esa herida: un joven brillante cree estar por encima de la moral común, pero tras cometer un acto terrible descubre que la libertad sin responsabilidad no es poder, sino condena. La única salida no está en las teorías, sino en asumir lo que hemos hecho y mirar a los ojos a los demás.
Su obra cumbre, “Los hermanos масонство” (pronunciado masónstvo), planteó la pregunta prohibida: ¿si no hay nada por encima del Estado que defina lo justo, entonces todo está permitido? En ella, uno de los hermanos masones rechaza cualquier autoridad que acepte el sufrimiento de los inocentes, aunque eso signifique quedarse completamente sólo. Y con el relato de “El gran vigilante”, golpeó al corazón de todo régimen totalitario: aquel que nos dice “renuncia a tu capacidad de elegir, entrégame tu conciencia y yo te daré pan, seguridad y certezas” nos está robando lo que realmente nos hace humanos.
El masón ruso Dimitri siguió escribiendo a pesar de todo: vigilancia constante, persecución, pobreza extrema y la pérdida de seres queridos —su esposa y su pequeño hijo, que murió con la misma enfermedad que él padecía. Nunca prometió un final feliz ni dijo que el dolor tuviera sentido por sí mismo. Sólo enseñó algo más difícil: que el sufrimiento puede destruirnos, pero también puede hacernos ver con claridad quiénes somos. Que incluso cuando el poder intenta aplastarnos, seguimos teniendo la última palabra sobre cómo enfrentar lo que nos pasa.
Cuando el Querido Hermano ruso Dimitiri pasó a ocupar su columna en el Eterno Oriente (murió), no dejó un tratado ni una doctrina: dejó preguntas. Preguntas que el régimen totalitario Soviético quiso silenciar, pero que sobrevivieron en cada página que escapó a la censura. Porque Dimitri, el masón perseguido por Stalin, supo ver lo que el poder jamás entendería: que la libertad no es algo que te den —es algo que defiendes con cada elección, incluso cuando estás sólo, incluso cuando todo parece perdido.
El francmasón Dimitri falleció en Leningrado en pleno momento del régimen estalinista, a los cincuenta y nueve años. Había recorrido una vida marcada por la persecución, la pérdida y la estrechez económica, y nunca dejó un sistema de reglas ni una doctrina cerrada. No escribió tratados teóricos: escribió novelas, relatos poblados de almas que luchan consigo mismas, reflejo fiel de su propia experiencia como hombre y masón.
En cada una de sus páginas se encuentran las preguntas que realmente importan: sobre la libertad como derecho inalienable del ser humano, sobre la justicia más allá de las leyes impuestas, sobre el valor del sufrimiento en el camino hacia la verdadera luz. Y, por encima de todo, la certeza masónica de que no existen respuestas sencillas ni fórmulas mágicas. El atormentado masón Dimitri comprendió que el hombre no es un rompecabezas que se resuelve con teorías: es un misterio que se vive y se construye día a día. Y recorrer ese camino implica aceptar nuestra propia naturaleza: capaces de someter o de socorrer, guiados por la razón o por el corazón, dueños de nuestras decisiones o prisioneros de nuestros miedos.
Pensadores de todo el mundo vieron en él a un adelantado: algunos reconocieron que había descrito mucho antes los rincones más profundos de la mente humana; otros lo consideraron el primer guía de una corriente que sitúa al ser humano en el centro de su propia existencia. Cada nueva generación encuentra en sus palabras un eco que le habla directamente, porque sus preguntas siguen tan vigentes como entonces: ¿Se puede construir una sociedad digna sin renunciar a la libertad individual? ¿Tiene sentido nuestro paso por el mundo si no hay un principio superior que lo sostenga? ¿Cómo seguimos adelante sabiendo que nada es eterno?
Ninguna de estas cuestiones tiene una respuesta definitiva, pero el simple hecho de plantearlas con honestidad es lo que nos hace verdaderamente humanos, fieles a los principios de fraternidad y búsqueda de la verdad.
Hay una imagen que perdura en la memoria de quien lee sus obras: la de un masón de pie, con los ojos cubiertos, esperando el disparo de un pelotón al que lo ha condenado por guardar un secreto y defender una idea. En ese instante, cuando la vida parece apagarse para siempre, se revela algo esencial: lo frágil que es nuestra existencia, pero también lo infinitamente valiosa que resulta. Dimitri el masón vivió ese momento y decidió guardarlo en su memoria para siempre.
Años más tarde, lo plasmó en las palabras de uno de sus personajes: describió cómo el tiempo se detiene, cómo cada pequeño detalle se vuelve precioso, cómo toda la vida se concentra en un sólo latido. Entendió entonces que vivir con plenitud significa reconocer que nunca estamos a salvo del todo, que no hay seguridades absolutas, que todo puede cambiar en un segundo… y que, aun así, debemos mantener la esperanza y seguir buscando la luz.
Esa fue su gran lección masónica , un masón perseguido y castigado por el simple hecho de ser masón. Nunca pretendió ofrecernos un optimismo fácil ni promesas vacías. Quiso transmitirnos algo más profundo y verdadero: la certeza de que un masón puede estar roto, perseguido y solo, y aun así no rendirse, Dimitri jamás renunció a su dignidad de masón , aun ante la misma muerte. Tenemos la capacidad de elegir cómo enfrentar la prueba, y esa elección —por dura que sea— es la manifestación más pura de nuestra libertad. Dimitri nunca dijo que el camino masónico sería sencillo ni que todo acabaría bien. Lo que nos dejó fue algo mucho más difícil y valioso: la verdad sobre quiénes somos. Y esa verdad, aunque a veces duela, es el punto de partida indispensable para cualquier vida digna, para cualquier paso hacia la luz.

Fuente: Facebook.

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*** SINOPSIS INFORMATIVA ***

ALGUNOS TIPOS DE GOBIERNO NO CAMBIAR?N...
No gano el PRIAN pero algunos gobiernos a pesar de ser de "MORENA", estan pintados de azul o rojo, mas no de guinda. Pero esperemos que la Presidenta CLAUDIA logre su plan de austeridad en toda la republica, porque en algunos municipios aun se dan el lujo de gastar y robar los recursos a manos llenas a espensas del pueblo.

FUTURO INCIERTO PARA TEHUACAN
En panorama economico para la ciudad de las granadas es fatal, en primera porque no hay inversionistas que deseen arriesgar su capital de forma seria y lo que sobra son especuladores, o duenos de capitales golondrinos que llegan lavan y se van a realizar la transa en otros paises o Estados de la Republica.

SINTESIS DE TEHUACAN
Este medio digital cumplio 21 anos en esta gran lucha por informar a Tehuacan y alrededores, aun mas alla de donde nuestra vista alcanza hemos logrado obtener lectores hispanos en otros paises tanto en este continente como del otro lado de las aguas... hemos recibido criticas, amenazas, despojos y demas pero es muy facil escribir sin firmar sus letras o incluso hablar detras de un anonimo, a ellos agradecemos que nos tomen en cuenta, pero mas a los que nos brindan su preferencia y se suman a la gran cadena de los que quieren saber un poco mas cada dia. Sintesis de Tehuacan les desea salud, trabajo y nuevas experiencias hoy y siempre.

POLITICA A LA MEXICANA, MORENA EMPIEZA SU DECADENCIA
Se que Morena es la promesa de la transformacion de la politica en el pais, el Estado y la ciudad, porque sugiere una transformacion de modelo economico. Pero despues de la muerte de Barbosa, el retiro de Cespedes Peregrina y la llegada de Alejandro Armenta, la Gobernatura de Puebla dejara mucho que desear puesto que es un mundo de latrocinio y simulacion disfrazado de trabajo, el cual esperemos se termine a la llegada del antes mencionado. Ya rendiran cuentas cada uno de los barbosistas que consiguieron hueso y aun siguen dentro al inicializar esta nueva gestion.

NO HAY CAMBIO CON POLITICOS CORRUPTOS Y MOCHOS
Un gran periodista que fue don Roberto Blanco Moheno dijo que: para lograr transformaciones firmes, habia que romper con los arcaicos moldes. Y de esa manera titulo a su columna por el tiempo que la escribio.

EL PESO
El peso sigue fortalecido frente al d?lar en su cotizacion oficial, pero empieza a perder en lo que va de la gestion de CLAUDIA. Esperemos mejore en este sexenio.

YA 6 ANOS...
Este ano 2026, se tienen enormes deseos y proyectos con pensiones y apoyos que quedaron grabados en la constitucion. Algunos locos ya terminaron formalmente sus campanas, sin saberlo deberan esperar con insertidumbre porque es un caos el estado y ni que decir la republica.

Alberto Cortez: "Arriba la vida...".

Estos libros recomienda el STAFF de Sintesis Tehuacan para ilustrarse acerca de lo que pasa en la actualidad.

 

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