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¿Por qué el placer femenino sigue siendo un tabú?
Noticia publicada a
las 03:19 am 30/07/26
Por: Dulce Elena Galindo Villa.
Ese es el dilema: ¿por qué la masturbación femenina sigue siendo un tabú, si forma parte de la salud sexual y del autoconocimiento…
Crecí pensando que explorar mi cuerpo era algo inapropiado. Incluso hoy, al escribir esta columna, me da un poco de pena, ya que el placer sexual femenino todavía se relaciona con algo indecente,
más aún cuando una mujer decide hablar de él en voz alta.
Ese es el dilema: ¿por qué la masturbación femenina sigue siendo un tabú, si forma parte de la salud sexual y del autoconocimiento de muchas mujeres?
Aunque pocas veces se habla de ello, la masturbación femenina es una práctica común. Un estudio realizado en Portugal encontró que más del 80 % de las mujeres se había hecho al menos una vez en su vida. Este dato no significa que sea una práctica frecuente para todas ni que todas la hayan disfrutado, pero sí muestra que muchas mujeres han tenido un acercamiento a ella, lo que contrasta con la resistencia que todavía tenemos para hablar del tema.
Claudia Lobatón, sexóloga de Platanomelón, explica que la vergüenza alrededor de la masturbación femenina se debe, en parte, a creencias negativas como que ciertas partes del cuerpo no debían tocarse o que sentir placer estaba mal. Como consecuencia, muchas mujeres crecimos sin conocer nuestro propio cuerpo.
A esto se suma que, cuando hablamos de educación sexual, casi siempre nos enseñan a prevenir embarazos o infecciones de transmisión sexual, pero muy pocas veces a entender el placer. Conocer nuestro cuerpo también forma parte de la educación sexual, pero durante muchos años esa conversación quedó fuera de las aulas y de nuestras familias.
También crecimos bajo roles de género que nos enseñaron que las mujeres debíamos complacer a los demás, sin preguntarnos qué nos gustaba a nosotras ni reconocer nuestro propio placer.
Yo empecé a interesarme por este tema después de los 30, porque formaba parte de ese porcentaje de mujeres a las que les costaba llegar al clímax. Comencé a preguntarme por qué no podía disfrutar y entendí que una parte tenía que ver conmigo.
En primer lugar, me costaba aceptar mi cuerpo. No me gustaban mis lonjas ni mi complexión robusta; yo misma no me gustaba. Por eso, estar con otra persona me generaba estrés. En lugar de concentrarme en lo que sentía, pasaba gran parte del tiempo pensando en cómo se veía mi cuerpo y esforzándome por verme lo mejor posible en ese momento.
Autoexplorarme cambió la forma en la que vivía mi sexualidad. Claudia Lobatón lo describe como aprender a “habitar tu cuerpo”: dejar de preocuparte por cómo te ven los demás y empezar a prestar atención a lo que tú sientes. Eso me permitió dejar de esperar que el placer viniera de afuera. Descubrir de lo que mi cuerpo era capaz me ayudó a sentirme más segura de mí misma.
Esto no significa que el placer en solitario sea mejor que compartirlo en pareja. Al contrario, conocerme también me ayudó a expresar mis límites, comunicar lo que disfrutaba y tomar decisiones desde el deseo, no desde la presión o la necesidad de complacer a alguien.
Además del bienestar emocional que puede generar, la masturbación femenina también ofrece beneficios a nivel mental y físico. Puede ayudar a reducir el estrés, despejar la mente, mejorar la concentración y conciliar el sueño. Si estás interesada en transitar este camino de autoconocimiento, te comparto algunas recomendaciones que a mí me ayudaron:
1. Acércate al tema desde un formato que te resulte cómodo. En mi caso, una película que me ayudó fue El año en que empecé a masturbarme, que cuenta la historia de Hanna, quien, tras una ruptura amorosa, tiene que replantear su vida. En ese proceso, conocer su cuerpo y explorar su sexualidad la llevan por un camino de liberación y claridad.
2. No te presiones a sentir. Una recomendación de Claudia Lobatón es no exigirte. No tienes que sentir algo específico ni obtener un resultado inmediato. Puedes comenzar simplemente por observar tu cuerpo, reconocerlo y, poco a poco, explorarlo desde la curiosidad y sin exigencias.
3. Busca información confiable. Acercarte a especialistas y contenidos de educación sexual y masturbación femenina puede ayudarte a resolver dudas y dejar atrás algunos prejuicios. Por ejemplo, Platanomelón comparte en sus redes sociales información sobre placer, cuerpo y sexualidad desde una perspectiva educativa.
Hoy decidí ser valiente al escribir sobre este tema desde mi experiencia, porque entendí que el placer no es morbo, es poder: poder construir una mejor relación conmigo misma y sentirme más segura de mí.
POR DULCE ELENA GALINDO VILLA
Instagram: @dulcegalindvilla
https://www.instagram.com/dulcegalindovilla/