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Educar con el ejemplo: la lección que nunca pasa de moda
Noticia publicada a
las 02:20 am 10/07/26
Por: José Efraín Carrasco Galeote.
La experiencia diaria de dirigir escuelas y estar presente para estudiantes, maestros y familias me ha confirmado una lección que ha demostrado ser cierta durante generaciones: los alumnos escuchan nuestras palabras, pero aprenden, sobre todo, de nuestras acciones. Esa es, quizá, una de las enseñanzas más valiosas que la educación me ha ofrecido,
los niños y los jóvenes observan mucho más de lo que imaginamos: cómo resolvemos los problemas, cómo tratamos a los demás, cómo respetamos las opiniones diferentes, cómo honramos nuestros compromisos y cómo actuamos ante los desafíos.
Sin saberlo, construyen gran parte de su aprendizaje a partir de esos pequeños gestos que parecen insignificantes. La educación no consiste solo en enseñar conocimientos; también implica liderar con el ejemplo. La honestidad, la puntualidad, la solidaridad, la disciplina, la empatía y el respeto no se transmiten únicamente con discursos, sino con nuestras acciones diarias. Los maestros son referentes dentro de la escuela, cada palabra de aliento, cada decisión justa y cada acto de paciencia contribuyen a formar personas seguras de sí mismas, comprometidas con su comunidad, tal vez los estudiantes olviden una explicación, pero difícilmente olvidarán cómo los hicimos sentir.
La educación tampoco comienza cuando un niño cruza la puerta del aula, inicia en el hogar, donde se aprenden las primeras lecciones sobre respeto, responsabilidad, gratitud y esfuerzo, la escuela fortalece esos valores, pero no puede sustituir el ejemplo cotidiano de la familia. Cuando hogar y escuela avanzan en la misma dirección, los estudiantes encuentran coherencia, confianza y un entorno que favorece su desarrollo.
Vivimos una época de cambios constantes, la tecnología ha transformado la forma de aprender, comunicarnos y acceder al conocimiento, sin embargo, ninguna innovación ha disminuido el valor del ejemplo, en un mundo saturado de información y respuestas inmediatas, la autenticidad sigue siendo el mejor referente. Educar con el ejemplo también significa reconocer nuestros propios errores, los estudiantes no necesitan adultos perfectos, sino personas íntegras y honestas, capaces de admitir cuando se equivocan, disculparse, aprender y corregir, así comprenden que el error forma parte del aprendizaje y que el verdadero crecimiento está en la disposición para mejorar.
En Puebla contamos con una comunidad escolar integrada por docentes, directivos, familias y estudiantes que, todos los días, trabajan para construir una mejor sociedad. Cada escuela es un espacio donde se transmiten conocimientos, se fortalecen valores y se forman los ciudadanos que darán rumbo al futuro de nuestro estado, pero educar es una responsabilidad compartida, enseñamos cuando cumplimos nuestra palabra, respetamos las reglas, apoyamos a quien lo necesita y actuamos con integridad, incluso cuando nadie nos observa.
La educación trasciende los libros, los exámenes y las aulas, vive en las conversaciones familiares, en las decisiones cotidianas y, sobre todo, en el ejemplo que ofrecemos a quienes vienen detrás de nosotros, las palabras pueden olvidarse; el ejemplo permanece como una huella silenciosa que inspira a las nuevas generaciones; por eso, educar con el ejemplo no es solo una responsabilidad de maestros o familias, sino un compromiso de todos para formar personas con valores y construir una sociedad más humana, solidaria y responsable.
Director General del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH).