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La economía mexicana sigue esperando
Noticia publicada a
las 02:58 am 07/07/26
Por: Darío Celis.
Hay un dato que no debería pasar desapercibido, y es que buena parte del empresariado mexicano tiene dinero para invertir y proyectos listos para arrancar. Lo que no tiene es certidumbre.
Alejandro Desfassiaux, fundador de Grupo Multisistemas de Seguridad, plantea una preocupación que comienza a extenderse en distintos sectores productivos.
La economía avanza con dificultad, las expectativas de crecimiento se han reducido y existe la percepción de que el país navega sin una hoja de ruta claramente definida.
El problema no es ideológico. Tampoco responde a una supuesta resistencia de la Iniciativa Privada a participar en el desarrollo del país. Lo que prevalece es una actitud de espera. Nadie quiere comprometer capital a largo plazo cuando desconoce cuáles serán las reglas económicas, regulatorias y comerciales que prevalecerán durante los próximos años.
El fenómeno comienza a reflejarse en los números. Después de varios años de crecimiento limitado, México corre el riesgo de volver a registrar un desempeño económico insuficiente para una población que demanda empleos, oportunidades y mejores ingresos. Desfassiaux advierte incluso sobre la posibilidad de cerrar el año con un crecimiento cercano a 0.4%, una cifra que revela una economía sin fuerza suficiente para acelerar.
Desde luego, el Gobierno enfrenta desafíos complejos. Mantener programas sociales, atender compromisos presupuestales y sostener la estabilidad financiera no es tarea menor. Sin embargo, existe una realidad que ninguna administración puede ignorar: sin inversión privada no hay expansión económica capaz de generar los recursos que el propio Estado necesita para financiar sus prioridades.
La discusión también alcanza a la infraestructura. Durante años México construyó ventajas competitivas apoyado en carreteras, puertos, parques industriales y corredores logísticos. Hoy muchos empresarios observan una red que ya no crece al ritmo que exige la demanda. La consecuencia es inmediata: mayores costos, tiempos más largos y menores incentivos para instalar nuevas operaciones.
Pero hay un elemento que Desfassiaux considera igual de relevante que cualquier indicador económico: la seguridad. No se trata de una opinión aislada. Como empresario especializado en seguridad privada y responsable de una de las compañías más importantes del sector, ha observado cómo el crimen se ha convertido en un factor que altera decisiones de inversión y modifica estrategias operativas de empresas en todo el país.
Su diagnóstico parte de lo que ocurre todos los días en carreteras y centros logísticos. Transportistas que cambian rutas, empresas que incrementan gastos de protección y mercancías que dejan de llegar a tiempo por riesgos asociados a la inseguridad. Para Desfassiaux, el costo no sólo se mide en pérdidas económicas; también se refleja en la competitividad que México pierde frente a otros mercados que ofrecen mejores condiciones para producir y distribuir bienes.
Desde su experiencia en la industria de la seguridad, sostiene que la combinación de delincuencia, bloqueos carreteros, infraestructura insuficiente y falta de respuesta oportuna de las autoridades está afectando la dinámica productiva. Cuando un trayecto de hora y media se convierte en un recorrido de cuatro horas, la afectación termina impactando inventarios, entregas y decisiones de negocio.
Desfassiaux no plantea un escenario de pesimismo. Lo que plantea es una advertencia. México cuenta con empresarios que quieren seguir invirtiendo, trabajadores que buscan oportunidades y sectores con capacidad para crecer. Lo que falta, sostiene, es una señal que genere confianza y permita liberar inversiones que hoy permanecen en pausa.
Porque el capital no suele huir por falta de oportunidades. Se aleja cuando no puede medir riesgos. Y en la lectura que hace el fundador de Multisistemas de Seguridad certidumbre económica y seguridad. Sin ambas, difícilmente llegará la reactivación que el país necesita.