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En tiempo récord, Morena se desmorona
Noticia publicada a
las 03:10 am 18/05/26
Por: ENRIQUE NÚÑEZ.
El partido guinda ya tiene en su historial diversos hechos negativos, entre ellos, la presunta relación con el crimen organizado.
La recomposición que obligadamente ha tenido que hacer Morena en los últimos días sorprende. Se trata de un partido muy joven que ya cuenta en su haber con enormes negativos como la protección a presuntos violadores,
los nexos con La Barredora, los casos de corrupción de huachicol y recientemente, la solicitud de extradición de un gobernador en funciones -y nueve políticos más- por relaciones con el Cártel de Sinaloa.
Los grandes partidos como el PRI o Acción Nacional se han visto obligados a realizar “refundaciones” que les permitan mantenerse vigentes y sacudirse un poco los negativos. Los primeros cambios en el tricolor se gestaron en 1994, mientras que en el PAN este año han llegado a ese momento, sin embargo, el movimiento de López Obrador entró en esa fase en menos de dos décadas.
La reinvención del partido de AMLO nos muestra lo vertiginoso que hoy es la política, tanto por el mundo digital, como por los propios representantes que se empeñan en aparecer todos los días en los medios, con los riesgos que eso conlleva.
Morena se ha visto envuelto en excesos, corrupción, ligas con el narcotráfico, huachicol, protección a delincuentes, nepotismo, ineptitud y un sinfín de negativos que le han obligado a tener que cambiar a sus dirigentes nacionales y casi casi, hablar de un nuevo Movimiento.
Así como están las cosas, ¿Cuánto tiempo pasará antes de que los políticos guindas tengan que “esconder” la marca de Morena para que no les pese en sus campañas?
La historia nos ha demostrado que en partidos desprestigiados, como le sucedió al Revolucionario Institucional, sus grandes cuadros tuvieron que sacudirse la marca y hasta dejar de vestir los colores con los cuales se identificaba a su partido, con tal de no cargar con los negativos y errores de otros impresentables.
¿Imagina usted que el guinda pase de ser “el color de moda”, a uno asociado a la protección de delincuentes, corrupción, nepotismo e ineficiencia?
Aunque parecía que Morena sería un partido que durante algunas décadas gozaría del respaldo social, sus representantes se han encargado de desprestigiar tanto a su propio partido que destrozaron -en menos de dos sexenios- todo el movimiento.
Fueron los propios integrantes de la “familia real morenista” quienes en sus excesos y la borrachera del poder, dieron la estocada, al ensuciar y pisotear la marca.
Es en ese contexto que se escribe la gira de este fin de semana a Palenque, en donde se demuestra que la presidenta Claudia Sheinbaum nunca se ha cortado el cordón umbilical de López Obrador.
Tuvo que ser el “retirado de la política”, quien en medio de la crisis por el caso Rocha Moya, marcara la línea a seguir y nos confirmara que las grandes decisiones de nuestro país se continuaban tomando desde La Chingada.
Ahora la presidenta Sheinbaum está ante la oportunidad de aprovechar esta coyuntura y realmente cortar con su antecesor, ¿Lo hará?
Veremos y diremos.