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Margarita Maza Parada [II]
Noticia publicada a
las 02:20 am 19/04/26
Por: Rubén Martínez Cisneros.
Los Habsburgo, escribe Sara Sefchovich, en su libro La suerte de la consorte, “habían llegado a esta tierra invitados por un grupo de conservadores que creían que un príncipe
El 28 de mayo de 1864, arriba a las aguas del puerto de Veracruz, la fragata Novara, en ella viajan el archiduque Maximiliano de Habsburgo y su esposa la archiduquesa María Carlota Amalia Victoria Leopoldina.
El recién nombrado emperador, declara en Veracruz, “Mexicanos. - Vosotros me habéis deseado. Vuestra noble nación, por una mayoría espontanea, me ha designado para velar de hoy en adelante sobre vuestros destinos. Yo me entrego con alegría a este llamamiento”.
Los Habsburgo, escribe Sara Sefchovich, en su libro La suerte de la consorte, “habían llegado a esta tierra invitados por un grupo de conservadores que creían que un príncipe extranjero lograría establecer la paz y la buena marcha de la nación, sumida desde hacía tanto tiempo en la guerra civil”.
Gobernaba la república mexicana, don Benito Juárez, a la llegada de Maximiliano a la nación; Juárez emprende su gobierno itinerante, San Luis Potosí, Monterrey, Chihuahua, Durango, entre otras ciudades del país, lo acompañan “once carromatos con los archivos de la nación”.
La doctora Sefchovich agrega, “Legalista y cuidadoso, tuvo la precaución de nunca abandonar el territorio nacional para no perder su carácter de portador de la legitimidad, pero se cuidó de tampoco estar en suelo pisado por la bota francesa”.
La investigadora Ángeles Mendieta, señala que por su parte, Margarita, organiza los hospitales de sangre, en La suerte de la consorte, se agrega “trabajo del que se retiró al morir su hija pequeña pues eso la dejó muy abatida”.
La investigadora Andrea Sánchez, no ubica en el tiempo, escribe en el texto De la correspondencia de Margarita Maza de Juárez, “Durante la ardua lucha en que el ilustre oaxaqueño estaba empeñado, sus viajes eran obligados, y constantes sus ausencias del hogar. Las persecuciones que sufría cuando la reacción estaba en el poder afectaba también a su familia que en varias ocasiones tuvo que huir, buscando mayor seguridad en sitios ajenos…”.
Para la familia Maza Juárez, inicia el peregrinar y el manto del infortunio los envuelve. Don Benito envía a Estados Unidos a su familia, escribe Sefchovich “La llegada de Margarita a ese país desconocido, en pleno y crudo invierno, cargando con sus hijos, su yerno y su nieta, sin dinero, sin conocer a nadie, sin hablar el idioma y preocupada por su marido, Esas que fueron sin duda las horas más duras para la patria y los liberales, lo fueron también para la familia Juárez también en el exilio”.
Margarita Maza le escribe el 10 de noviembre de 1865 desde Nueva York, “Yo estoy sin ninguna enfermedad; pero la tristeza que tengo es tan grande que me hace sufrir mucho; la falta de mis hijos me mata…”.
El biógrafo de la señora Margarita Maza de Juárez, el historiador Carlos Velasco, escribe con certeza, “Mientras la familia del legítimo Presidente de México sufría lo indecible en tierra extraña, Maximiliano y su consorte Carlota dilapidaban a manos llenas el dinero del préstamo que les hizo Napoleón mediante el tratado de Miramar y vivían en el oropel del suntuoso palacio de Chapultepec”.
POR RUBÉN MARTÍNEZ CISNEROS
COLABORADOR