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EL FACTOR ESTHELA DAMIÁN
Noticia publicada a
las 03:19 am 15/04/26
Por: Arturo Luna Silva.
Como ya algunos colegas columnistas adelantaron, Esthela Damián Peralta ha sido designada por Palacio Nacional para llevar las riendas del proceso interno de selección de candidatos en Puebla para las elecciones intermedias de 2027.
Su nombramiento conlleva múltiples lecturas, pues como siempre ocurre ante nombramientos políticos de esta importancia,
hay ganadores y perdedores, sobre todo entre quienes aspiran a un cargo de elección popular.
No obstante, quizá el mensaje más importante detrás de la designación de Damián en el estado, es que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es realmente quien llevará mano en la designación de los candidatos y las candidatas -en especial a la Cámara de Diputados federal- y que ni la dirigencia local de Morena ni mucho menos el coordinador de la Cuarta Circunscripción -en la que está Puebla-, el impresentable senador Adán Augusto López Hernández -jefe político del poblano Ignacio Mier Velazco-, podrán irse por la libre. Tampoco el gobernador Alejandro Armenta Mier, quien si bien tendrá una enorme influencia en las decisiones finales -eso ni quien lo dude-, su rol de “Gran Elector” habrá de ejercerse siempre en consenso y coordinación con la emisaria de la primera morenista del país.
Esthela Damián no es un personaje cualquiera. Mujer de carácter -es de Guerrero, que aspira a gobernar- y profundamente conocedora de los laberintos de la 4T, no es cercana: es cercanísima a Claudia Sheinbaum, quien le tiene una fe ciega porque se la ha ganado a lo largo de los años con lealtad, resultados y amistad.
“Chéquenlo con Esthela”, es una frase muy común en la mandataria.
Formalmente funge como consejera Jurídica de la Presidencia de México -desde donde se han diseñado, por ejemplo, reformas legales como el Plan B electoral-, pero es una operadora política del más alto nivel, que se sienta en la mesa de Sheinbaum, con la que habla prácticamente todos los días.
Cuando la hoy Presidenta fue jefa de Gobierno de la CDMX, Esthela Damián le sirvió como su secretaria particular.
Ya en el gobierno federal, empezó como subsecretaria de Prevención de las Violencias de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana -al lado de otro consentido presidencial, Omar García Harfuch-, y fue designada consejera Jurídica de la Presidencia tras la salida de Ernestina Godoy, quien asumió la FGR tras la defenestración de otro impresentable de la 4T: Alejandro Gertz Manero.
A Esthela Damián no le es ajeno Puebla. Y es que ya fungió aquí como operadora política de Claudia Sheinbaum en el proceso interno de Morena para la Presidencia de la República.
Conoce el territorio, a los personajes, a no pocos periodistas, a los grupos sociales y políticos, y sabe de las virtudes y debilidades de los principales actores de la 4T poblana, con muchos de los cuales no sólo no simpatiza, sino aborrece cordialmente.
Hay otros poblanos y otras poblanas a quienes, en contraste, aprecia verdaderamente, pues tejió una excelente relación con ellas y ellos desde los días que el entonces gobernador Miguel Barbosa Huerta decidió jugársela con Claudia Sheinbaum y mandar a su equipo a apoyar a la favorita de AMLO.
Entre otros y otras, el ex gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina -actual comisionado del Instituto Nacional de Migración y también operador político cercano a Sheinbaum, firme como coordinador político de Palacio Nacional en la tercera circunscripción electoral– y la empresaria Olivia Salomón Vivanco -ex secretaria de Economía en Puebla y directora general de la Lotería Nacional-. Justo dos de los capitanes que Barbosa Huerta puso a operar para Sheinbaum en Puebla, para derrotar a Adán Augusto, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña (otro impresentable), en coordinación con la actual consejera Jurídica presidencial.
Damián Peralta -ex diputada local y federal- será un factor de mucho peso en las decisiones que se tomarán rumbo a 2027. Que nadie se confunda: es los ojos y la voz de Claudia Sheinbaum en Puebla, un estado que ocupa y preocupa -y mucho- a la presidenta.
Tal vez minimizarla, o ignorarla, no sea una buena idea.
Sí: “Chéquenlo con Estela”.