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Una maldición llamada Pedro Tepole
Noticia publicada a
las 03:42 am 07/04/26
Por: Edmundo Velázquez.
¿Qué habrán hecho los tehuacaneros en otra vida como para no poderse librar de una maldición llamada Pedro Tepole?
Pedro Tepole Hernández presume que nunca se fue y que solo cambió de escritorio.
Recientemente, el gobernador Alejandro Armenta Mier presentó al ex alcalde de Tehuacán como coordinador de temas agropecuarios.
Así, sin más. Como cuña al actual gobierno de Alejandro Barroso Chávez. Y en un escenario que más suena a la previa en la definición de candidatos rumbo al 2027.
El nombramiento, era obvio, se trató de una sacudida. Un mensaje.
Pero revivió malos momentos en la memoria colectiva de Tehuacán. Como los tres años de desgobierno de Tepole en la segunda ciudad más importante del estado no hubieran existido.
Como si la Auditoría Superior de la Federación no hubiera puesto sobre la mesa 26.4 millones de pesos por aclarar de su cuenta pública 2024. Como si los tehuacaneros ya se hubieran olvidado del cochinero.
Pero no. Los tehuacaneros no olvidan. Y los datos tampoco.
Repasemos, porque aquí nadie apuesta por la desmemoria.
Durante la administración de Tepole (2021-2024), el narcomenudeo en Tehuacán aumentó un 113 por ciento. Los homicidios dolosos crecieron un 86 por ciento. El robo a transeúnte subió otro 86 por ciento.
El robo a transportistas se disparó un 78 por ciento.
Las desapariciones de personas aumentaron un 71 por ciento.
Y los asaltos al transporte público pasaron de cero —sí, de cero— a 14 casos.
Todo esto según cifras de la propia Fiscalía General del Estado.
Eso sin contar que en 2023, Massive Caller lo ubicó como uno de los peores presidentes municipales de todo el país. Tuvo el honrroso lugar 19 de los peores.
A eso súmele las más de 16 millones de pesos en multas que Profepa impuso al municipio por tiraderos clandestinos.
Las 400 cámaras de videovigilancia que su equipo dejó sin funcionar.
La laguna de El Riego, una obra que hoy está bajo investigación de la Fiscalía por presuntas irregularidades en su construcción.
La deuda de 70 millones de pesos con Conagua.
Los conflictos laborales heredados.
El rastro municipal con un lío jurídico encima.
¿Y la basura? Ah, la basura. El eterno karma de Tehuacán. Tepole llegó prometiendo un plan para resolver la recolección de desechos.
Se fue sin resolver ninguno. Los tehuacaneros convivieron tres años con montañas de basura en sus calles, fauna nociva y olores que espantaban hasta a los turistas.
¿Y es a este personaje al que el gobierno estatal le da un cargo de coordinación?
Aquí es donde la cosa deja de ser un chisme político y se convierte en un problema estratégico para Morena.
Porque Tehuacán no es cualquier municipio. Es la puerta de entrada a toda la región del Valle de Tehuacán y la Sierra Negra. Lo que pasa ahí repercute en decenas de comunidades y juntas auxiliares.
Y lo que los ciudadanos perciben ahí define el ánimo electoral de una zona que, ojo, en 2024 ya mandó un mensaje clarísimo: Tepole quedó en tercer lugar. Tercero.
Con apenas el 18 por ciento de los votos. Los tehuacaneros lo sacaron por la puerta de atrás, por las urnas, que es la peor humillación para un político que buscaba reelegirse.
Más allá de parecer un premio este nombramiento o que resulte una sacudida a la administración de Barroso. Este cargo honorifico totalmente le da manga ancha para seguir operando políticamente en la región.
Desde donde puede seguir moviendo hilos, colocando fichas y tratando de imponer candidatos como si Tehuacán fuera su franquicia personal.
Y aquí viene la pregunta que nadie en el gobierno estatal parece querer responder: ¿qué mensaje le mandan a los ciudadanos cuando reviven políticamente hablando a quien gobernó mal?
Porque los tehuacaneros ya hicieron su parte. Votaron por el cambio. Eligieron a Alejandro Barroso con casi 60 mil votos, confiando en que lo de Tepole no se iba a repetir.
Pero ahora resulta que el fantasma del ex alcalde sigue ahí.
Para Morena, esto debería encender todas las alarmas de cara al 2027.
Y ahora, además de cargar con sus propios pendientes, Barroso tendrá que cargar con la sombra de Tepole operando desde el gobierno estatal.
Un Tepole que no ha aclarado sus cuentas ante la ASF. Un Tepole que dejó una ciudad hecha un desastre.
Un Tepole al que los tehuacaneros le dijeron “ya lárgate” en su último informe de gobierno.
Si ahora Morena toma en cuenta a Tepole rumbo al 2027 se entendería como premiar la ineficiencia y las cuentas turbias.
El 2027 les podría pasar factura. Y no solo en Tehuacán. En toda la zona de influencia donde Tepole pretende seguir siendo el gran operador.
Tehuacán, tiene la memoria fresca. Fresquísima.
La ciudadanía no necesita que le recuerden quién dejó la ciudad convertida en basurero. Quién permitió que los homicidios se dispararan. Quién presumió 400 cámaras que nunca encendieron. Lo saben. Lo vivieron. Y muchos de ellos siguen viviendo las consecuencias.
Así que la pregunta final no es si Tepole merece o no un cargo honorario.
La pregunta es si Morena está dispuesta a sacrificar una región clave del estado solo por mantener contentos a ciertos operadores.
Porque si la respuesta es sí, entonces que no se sorprendan cuando las urnas vuelvan a hablar.
Y en Tehuacán, las urnas no susurran. Gritan.