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La huella de las mujeres en la historia
Noticia publicada a
las 04:45 am 16/03/26
Por: María Isabel Romero López.
El 8 de marzo nos recuerda que los cambios sociales son procesos largos, tejidos por y entre generaciones.
Comencemos diciendo que cada 8 de marzo recordamos y conmemoramos el Día Internacional de la Mujer. Más que una simple fecha, te invito a detenernos en el significado de la mujer a través del tiempo.
Desde el origen de la humanidad, la mujer ha sido símbolo de vida, creación, cuidado.
Durante muchos años, las mujeres sostuvieron la estructura emocional y doméstica de la sociedad, no solo criaban hijos, eran las primeras educadoras, las transmisoras de la cultura, las tradiciones, la lengua, los valores y costumbres. La mujer se vinculaba con el alivio, la medicina natural, la alimentación y la formación de los hijos.
La principal influencia que ocupó la mujer, fue dentro de la familia y la educación. Confiriéndole, por un lado, un poder invisible y, por otro, limitaciones, que se fueron haciendo evidentes a medida que las civilizaciones se complejizaban en jerarquías y espacios públicos ocupados por los hombres.
Esto creó una paradoja que sigue viva en muchos hogares hoy: mucho poder en la vida cotidiana, pero poco reconocimiento formal.
Recuerdo a mi madre, una mujer trabajadora que se esforzaba cada día, hacía malabares por la familia. Con frecuencia me decía: María Isabel, ve a la escuela; es lo único que te voy a heredar.
A partir del siglo XIX las mujeres comenzamos a pedir algo fundamental: ser reconocidas como personas con plenos derechos. Entre ellos están el derecho al voto, acceso a la educación, reconocimiento público y legal.
Uno de los hechos que dejó huella de esa búsqueda ocurrió en 1911, cuando un incendio en la fábrica de textiles de Nueva York provocó la muerte de más de 100 trabajadoras que habían denunciado condiciones injustas de trabajo.
El sentido del día 8 de marzo se está transformando. Hoy ya no se trata solo de conquistar derechos, es una invitación a reflexionar y comprender el lugar que ocupamos y la huella que estamos tejiendo en la sociedad.
La mujer de hoy es madre, administradora, trabajadora, estudiante, científica, agricultora, artista, soldado, empresaria, líder comunitaria, escritora, esposa o todas las cosas a la vez.
La diversidad de experiencias ha venido ampliando el significado de ser mujer.
Sin embargo, hay algo en la mujer que permanece constante. La historia muestra que en la mujer habita la capacidad de crear y cuidar la vida, la sensibilidad, la resiliencia, la adaptación, la construcción silenciosa del futuro.
Las mujeres sostenemos familias, proyectos invisibles. Y, al mismo tiempo, hemos ido ganando presencia en espacios públicos que antes solo imaginamos.
Por eso, el 8 de marzo nos recuerda que los cambios sociales ocurren silenciosamente, porque son procesos largos, tejidos por y entre generaciones.
Las mujeres de hace un siglo abrieron camino. Las de hoy reinterpretamos ese legado en un mundo nuevo que se encuentra en movimiento, mientras las que vienen habrán de seguir transformándolo.
Celebrar este día significa reconocer el paso del tiempo y el papel de cada mujer desde la vida cotidiana.
La verdadera fuerza de este día está en la continuidad de millones de historias que de manera invisible han ido cambiando la historia de la humanidad.
La verdadera fuerza de la mujer comienza con la posibilidad de elegir y construir la identidad que la lleve a ser quien quiere ser.
Las mujeres participamos en la continuidad de la humanidad, no solo de manera biológica, sino también emocional, cultural y socialmente.
¿Cómo participas tú en esta historia? ¿Cuánto valor le otorgas a lo que das?
Escúchate, obsérvate, abrázate. La fuente está en ti.
MARÍA ISABEL ROMERO
MAESTRA EN PSICOLOGÍA CLÍNICA INTEGRATIVA