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La inseguridad es política
Noticia publicada a
las 02:10 am 05/03/26
Por: Ociel Mora.
Quedó de manifiesto que el problema de la inseguridad no es de incompetencia técnica, es político.
Mataron a la perra, pero quedaron los perritos. Grita Pedro Zamora en El llano en llamas, el libro de Rulfo. La referencia corresponde a la letra de un corrido muy mentado de por allá del 1916,
retomado por el escritor para contar que no bastaba con acabar con los cabecillas matones para apaciguar la vida de los pueblos, atravesados por las disputas de personajes siniestros que se hacían pasar por revolucionarios, redentores de pobres.
Muertos ellos, sobrevivían los hilos violentos de lugartenientes, dispuestos a matarse por tomar el lugar del jefe. La Bola de la Revolución rodaba no conforme a ideales justicieros, sino de intereses regionales de caudillos de muy dudosa honorabilidad para hablar por los desheredados sin tierra.
En su mayoría, descendientes o apoyados por viejos terratenientes que vieron en La Bola la oportunidad de reintegrase en el nuevo aparato de gobierno en gestación, y desde ahí reconfigurar su legitimidad frente a la población campesina, y mantenerse incólumes en el mismo papel.
Si la Conquista la hicieron los indios enemigos de Moctezuma, la Revolución de 1910 fue obra de los viejos terratenientes.
–¿Cuánto necesitan para hacer su revolución? Preguntó Pedro Páramo. –Tal vez yo pueda ayudarlos.
Y pone a la cabeza de los rebeldes a uno de sus gañanes y lo manda a La Bola, bajo su consejo y guía.
Los pueblos ardían. De por ahí el nombre del libro. Los ideales de justicia rural eran un discurso de intelectuales urbanos. La Bola rodaba conforme soplaban los vientos de la aventura de vivales. Pero sobre todo de los intereses de caudillos dueños de haciendas, territorios y vidas, en el papel de Generales autoproclamados, colocados en un discreto segundo plano.
Con sus asegunes, la metáfora de la perra y los perritos es aplicable al desafío que puede enfrentar el país en los próximos meses. Muerto El Mencho, la organización se fragmentará en grupos, con consecuencias que pueden llegar a ser fatales para la población.
Las implicaciones no se reducen sólo a lugartenientes y sus peleas internas por el control de plazas. Tiene que ver con la ramificación de la economía criminal, en la que seguramente están metidos financieros poderosos y políticos encumbrados, en el papel de facilitadores. ¿O acaso hay otra manera de entender la dimensión del fenómeno sin la complicidad de autoridades en los diferentes niveles de gobierno?
La detención y muerte del cabecilla, es apenas el primer paso, y tal vez el más sencillo de enfrentar, visto en contexto.
Habrá que ver hasta dónde quiere llegar la presidenta Sheinbaum. Si sólo se trata de aplacar temporalmente la ira imperial, o se trata de un nuevo paradigma en la aplicación de la justicia que, en el largo plazo, recobre la paz. Por lo pronto no deja de ser un buen activo para la renegociación del T-MEC y la celebración del Mundial.
Se ignora la intensidad de las disputas. El CJNG no es un cártel tradicional. Es una mafia confederada de intereses centralizada en una sola persona, con presencia criminal en la mayoría del país. Está metido en prácticamente todos los grandes ilícitos. Hasta en el robo de ganado. Es de preverse grandes disputas por el control central y regional. Por la influencia y la expansión. Y se configurará un nuevo mapa criminal.
Es un patrón bien conocido. Se vivió en el pasado reciente con los cárteles descabezados de su liderazgo central: Los Zetas, La Familia Michoacana. Ahora mismo la violencia se ha intensificado con el vacío de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, e Ismael Zambada, El Mayo. Incluso los expertos toman el caso de los carteles colombianos, de Medellín y Cali. El mismo Mencho es producto de esas fragmentaciones, al grado de en poco más de una década logró superar a todas las organizaciones.
Se conoce que, en el asalto, El Mencho salió herido y murió en el traslado a la ciudad de Morelia, junto con tres de sus compinches. Los disturbios, para sembrar pánico, impactaron en la población por la falta de información oficial oportuna. Ante el vacío, los rumores cobraron fuerza, y se sembró el caos nacional. Poco después de la detención, el país literalmente ardía en sus principales carreteras y ciudades del bajío. Las carreteras de Puebla también resultaron afectadas por el mismo patrón
Por lo demás, no hay ninguna razón para el regateo de méritos. A la presidenta Claudia Sheinbaum, porque solo se pudo haber actuado con su instrucción, en su papel de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. A las fuerzas armadas, responsables del diseño táctico de la operación, y a los soldados mexicanos que ejecutaron la acción en tierra y aire.
El domingo quedó de manifiesto que el problema de la inseguridad no es de incompetencia técnica, es político.