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Reforma electoral en proceso de negociación
Noticia publicada a
las 02:12 am 23/01/26
Por: Guillermo Vázquez Handall.
La iniciativa hasta ahora prioriza reducir el financiamiento público a los partidos políticos, bajar el costo general del sistema electoral y achicar el tamaño del Congreso, menos diputados sobre todo plurinominales.
La iniciativa sobre la reforma política electoral está todavía en periodo de ajustes. Se espera que el día de hoy,
la Presidenta de la República anuncie la nueva hoja de ruta y la fecha en que se enviará al Congreso. Anoche se reunió con la Comisión Presidencial encargada de su elaboración precisamente para avanzar en las definiciones.
La iniciativa hasta ahora prioriza reducir el financiamiento público a los partidos políticos, bajar el costo general del sistema electoral y achicar el tamaño del Congreso, menos diputados sobre todo plurinominales.
El argumento central es, por supuesto, económico y en alguna medida de corte moral, como una expresión ideológica que conlleva evitar el despilfarro cuando el país tiene que enfrentar necesidades urgentes y a cambio reorientar esos recursos para prioridades sociales.
Conceptualmente la lógica es irrefutable; sin embargo, la iniciativa tiene un tinte regresivo que va en contra del pluralismo, entre otros factores, porque implica un riesgo de abrir la puerta al financiamiento ilícito, y favorece una mayor concentración del poder minimizando la representación de las minorías.
El otro gran riesgo se observa en la intención de lesionar la autonomía de la autoridad electoral, sobre todo si toca al personal del servicio profesional del INE. Mucho más allá de si se modifica la forma de elegir a los consejeros electorales, ese personal experimentado y capacitado es en esencia el motor que hace que el instituto camine.
Independientemente del análisis técnico y sus implicaciones, el gran obstáculo lo cual de suyo representa una contradicción, es el cúmulo de tensiones entre el régimen y sus partidos aliados el Verde y el del Trabajo. Morena necesita sus votos legislativos para darle cauce a la iniciativa que por obligación debe ser por mayoría calificada por ser reforma constitucional, pero estos se niegan a aprobar un esquema que les perjudica directamente.
Estos partidos dependen tanto de los recursos públicos oficiales como de de las curules, sobre todo plurinominales, para sobrevivir, forzar su aprobación en los términos actualmente conocidos podría fracturar no solo la alianza política sino la legislativa, que es en este momento la más importante.
Tanto el Verde como el PT amenazan con romper y es probable que en el escenario electoral del próximo año, Morena no requiera tanto de la coalición para mantener posiciones importantes, pero en este caso es indispensable.
El potencial transformador de la iniciativa en términos de eficiencia no puede comprometer la independencia institucional, mucho menos contraponer mecanismos que sigan garantizando el pluralismo. Una cosa es la austeridad y otra muy diferente, el autoritarismo. El costo electoral de nuestro país no es tan alto si se consideran los beneficios de su erogación.